Hinchazon de estomago

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La hinchazon de estomago, clínicamente denominada distensión abdominal, se un padecimiento tan común y que afecta a un número considerable de personas, que incluso muchas lo toman como algo natural y se acostumbran a convivir con ello. Sin embargo, está claro que le sensación de tener el vientre hinchado genera molestias y es algo fuera de lo normal, por lo tanto, debe ser tratado como un trastorno de nuestro sistema digestivo.
Si bien esta situación afecta principalmente a mujeres, que lo toman como algo negativo desde el punto de vista estético, está claro que la hinchazon de estomago puede afectar también a los hombres y es mucho más problemático que el simple hecho de no verse bien: produce dolor, ralentiza el tránsito intestinal, nos hace sentir pesados, nos incomoda e incluso puede alterar nuestro humor por provocarnos un malestar casi constante. Por ello, es necesario eliminar la distensión lo antes posible, priorizando el cambio en la dieta alimentaria como solución definitiva a este problema.

Causas de la hinchazón del estómago
Si bien comúnmente nos sentimos hinchados luego de una comida abundante, existen numerosas causas que pueden provocar este trastorno e incluso son mucho más prolongadas en el tiempo. Una de ellas es la intolerancia a ciertos alimentos, como la lactosa o el gluten que son los más comunes. El sistema digestivo es incapaz de digerir acordemente estos alimentos y actúa con intolerancia, dejando pasar el alimento sin procesarlo. Esto genera un desequilibrio en el organismo, que se manifiesta como inflamación en la zona abdominal.
Otro problema frecuente que deriva en la hinchazon de estomago es la dispepsia, es decir, la digestión lenta. Al demorarse más de la cuenta en procesar los alimentos, éstos fermentan en el estómago y comienzan a producir bacterias y microorganismos de manera acelerada, que pueden ocasionar gases estomacales e inflamación del estómago. Algo similar ocurre con las enfermedades intestinales, como la enfermedad de Crohn o síndrome de intestino irritable, que ralentiza el tránsito de los alimentos por la flora intestinal produciendo los mismos efectos que la dispepsia: gases e inflamación.
Finalmente, puede ser que la distensión de la zona abdominal se produzca por la retención de líquidos o ascitis, a causa de un mal proceso digestivo. Los líquidos acumulados tienden a situarse en las extremidades inferiores y la zona abdominal, generando su inflamación y la sensación de pesadez.

Tratamiento de la distensión
Por tratarse de un desorden de orden alimenticio, la mejor solución para la distensión abdominal es lograr el equilibrio en la dieta. El consumo de lácteos (siempre que no haya intolerancia a la lactosa) es positivo, especialmente de aquellos productos denominados probióticos, como los yogures y algunos quesos, que provocan el aumento de bacterias benéficas para la digestión en nuestra flora intestinal.
También las verduras, frutas y hortalizas son buenas para optimizar el tránsito intestinal, al igual que algunos frutos secos y los cereales. Finalmente, las carnes magras y el pescado se posicionan como ricas alternativas en nuestra dieta para favorecer la actividad intestinal. Lo mismo ocurre con la bebida: los jugos naturales, de frutas, y algunas infusiones digestivas son recomendables. Igualmente, es válido aclarar, el principal tratamiento es mantener un hábito de alimentación saludable todo el tiempo, que actúe de manera preventiva ante estos trastornos, en vez de tener que soportar una dieta estricta una vez aparecidos los síntomas.

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